miércoles, 17 de agosto de 2011

La muerte

La muerte, no por cotidiana deja de impresionar cuando llega a quienes conocemos, sobre todo, si son personas jóvenes que pudieran haber tenido toda una vida por delante.  Hoy estuve en el velorio de un amigo, amigo de trabajo. Julio Sánchez Chang, el poeta, el escritor, ese que cada mañana de lunes echaba humo del tabaco que dedicaba a alguien, en mi oficina, allá en el sectorial de cultura. Ahí lo conocí, fue por el año 2002, desde entonces ya era presidente del Comité Municipal de la UNEAC en Manzanillo y yo acababa de salir del Pedagógico, donde fui profesora por once años, y comenzaba mi incursión dentro de la cultura de la localidad.
En el sectorial mi trabajo como informática me unió a muchos creadores, y entre ellos, Julio, que aportó  mucho en la creación de la página web que dedicamos a Julio Girona, que le puso el nombre de Zumo al boletín cultural que inventamos y que junto conmigo decidió que el nombre del sitio web de la cultura en Manzanillo se llamara ALaBahía.
Recuerdo cuando la Feria del Libro del año 2002 que Julio me pidió que mi Lili, de solo tres años, recitara durante la presentación de su libro de poesía infantil Desde lo alto de mi sueño, así fue.
Luego, ya trabajando yo en la editorial ORTO, diseñé su libro Palabras para el sordo, con una ilustración de Wilfredo Milanés.
Después de un año en la editorial vine para la emisora, donde estoy actualmente y nunca perdí los vínculos con Julio, el poeta, escritor, siempre me decía, pon primero poeta. Por eso hoy sentí el dolor de perder a alguien que se preocupó por su ciudad, que demostró siempre la modestia de los grandes hombres.
Pero hoy, no pude dejar de recordar a otra amiga que hace solo unos días también nos abandonó, Noelia Torres, solo 42 años, y cuánta alegría, cuántos deseos de vivir en ella. Una enfermedad la golpeó y de pronto, ya Noelia no estaba entre nosotros. Recuerdo que cuando mi prima me llamó para decirme Noelia murió, me vino a mi mente su imagen sonriente, una sonrisa amplia, pícara, como la que puso para pedirle al actor Jorge Perrugoría en una visita  a Manzanillo que se quitara los espejuelos "para retratarte esos ojos bellos que tienes". Esa era Noelia, bullanguera, jodedora, sata, alegre. Se que su Isvany no estará solo, que ella está ahí bien pegada a él para ayudarlo, porque siempre fue una madre de las de verdad.



Esto lo quiero publicar hoy y ya el cielo se oscureció, dentro de poco hay que apagar por las descargas eléctricas, por eso un último pensamiento para Eda Rondón, esa amiga que murió tan joven y que a pesar de haber pasado ya algunos años, aún recuerdo tanto.

7 comentarios:

  1. Me acabo de enterar pot tu blog de la muerte de mi amigo Julio Sánchez Chang, el poet y promotor cultural que tango hizo por la literatura manzanillera. Dios lo tenga en la Gloria. De qué murió? Paz a Los restos del querido amigo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Julio murio de un infarto. Hay que conocer su historia para saber por que, porque los infartos siempre tienen un por que...

      Eliminar
  2. Quise decir poeta y quise decir tanto, en vez de tango. Gracias.

    ResponderEliminar
  3. Julio murió de un accidente cerebrovascular

    ResponderEliminar
  4. Recuerdo a julio, su amabilidad, en no dañar para que otros también crecieran. Es una pena. Hoy buscando noticias de Manzanillo…es lamentable. Estuve atónito por horas. Mis condolencias para su familia de un amigo más, de un coterráneo.

    ResponderEliminar
  5. Marlene, y por que Noelia y Ada... ellas merecen un espacio aparte. Convergencia obligada?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No tienen que ver uno con las otras, sucede que al escribir sobre la muerte inesperada de Julio pensé en esas dos amigas que también se fueron cuando todavía tenían tanto para dar...

      Eliminar

Si va a opinar, hágalo de manera respetuosa. No publico palabras ofensivas. Gracias