jueves, 19 de junio de 2014

Los 15 de Lily

Los tan esperados quince años de mi hija al fin llegaron, no había podido comentar por varias razones que ahora mismo no voy  a enumerar. Lo cierto es que el 26 de febrero fue un día feliz e inolvidable, en verdad lo fue toda la semana. La casa estaba llenita, con seis personas más, que nos alegraron la vida de una manera maravillosa: mi hermana Naty, mis sobrinos Miguelito y Maikel, las novias de los muchachos Aylín y Cindy y Ary, una amiga cercana de la familia. A eso le sumas Sarita, la vecina que es familia pero estba en la casa de al lado y también vino para agasajar a mi Lili. Todos llegaron llenos de regalos y con tremendo embullo para celebrar los 15 de mi preciosa, que en verdad, aparte de eso de que para mamá hay un niño que es el más bello del mundo y es el de ella, mi Lily está linda, llegó a sus 15 y verla con sus cejas arregladas, maquillarse por primera vez, todo fue emocionante. Los regalos se llovieron, con el dinerito que yo había guardado, me dio para repellar cuatro paredes, porque así lo pidió Lily, que el dinero lo empleara en reparar algo de la casa y no le hiciera nada, pero como Dios recompensa la buena voluntad y las almas nobles, tuvo fotos, tuvo fiesta, tuvo muchísimos regalos y un viaje de una semana a La Habana, para completar.
Mis amigos y amigas se portaron incondicionales, y sin anunciarse, como aquel que irónicamente me preguntó cuántos dólares quería para hacerle los 15 a mi hija, llegaron hasta la casa y con las manos llenas... para ellos otra vez, mil gracias.
Mi familia se portó incondicional como siempre, las tías y mi amiga Sonia, del otro lado de la orilla, se  esmeraron, enviaron las ropas, zapatos, gangarrias y el dinero de la celebración. Mi niña feliz... fue algo familiar, pero hubo fiesta!