miércoles, 17 de agosto de 2011

La muerte

La muerte, no por cotidiana deja de impresionar cuando llega a quienes conocemos, sobre todo, si son personas jóvenes que pudieran haber tenido toda una vida por delante.  Hoy estuve en el velorio de un amigo, amigo de trabajo. Julio Sánchez Chang, el poeta, el escritor, ese que cada mañana de lunes echaba humo del tabaco que dedicaba a alguien, en mi oficina, allá en el sectorial de cultura. Ahí lo conocí, fue por el año 2002, desde entonces ya era presidente del Comité Municipal de la UNEAC en Manzanillo y yo acababa de salir del Pedagógico, donde fui profesora por once años, y comenzaba mi incursión dentro de la cultura de la localidad.