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Elecciones de Delegados a la Asamblea Municipal en Manzanillo |
-“Periodista, este domingo otra vez iremos a votar”.
-¿Por quién?, le preguntó imaginando la respuesta Por todos
-“Eso no es importante”. Sorprendidad por su respuesta, le digo -Y entonces ¿para qué?
-“¡Eso sí! Para mantener esta Revolución”.
Esas palabras son parte de una conversación con un señor que
se dedica a barrer calles cerca de mi casa.
El objetivo de las elecciones en Cuba es mantener el poder
revolucionario alcanzado el primero de enero de 1959. Y eso lo sabe el pueblo,
razón por la que a veces pareciera que no nos involucramos en saber quién es el
que está propuesto. Yo pienso, que a partir de la confianza generada desde los
primeros años de la Revolución, en la dirección del país, los cubanos de dentro
de la isla, aceptamos las propuestas y no damos “mucho cráneo” a saber quiénes
son. Porque, por ejemplo, ¿quién puede llegar a ser presidente del gobierno municipal?:
cualquiera que haya sido propuesto en las asambleas de nominación de candidatos
que se hacen en cada barrio y con la participación de todos. ¿A quién se puede
proponer? A cualquiera. Todos tenemos derecho de levantar la mano, hacer la
propuesta y luego a mano alzada determinar si los presentes –el pueblo, la
gente del barrio- están de acuerdo. Ah, pero ahí, en ese momento, nadie está
pensando en que estamos proponiendo al futuro presidente, ni mucho menos, solo
se piensa en que va a ser el Delegado, que ahora mismo no tiene nada que dar
(como sucedía antes, que disponía de recursos para distribuir entre sus
electores) y se deja que sea otro el que proponga, que sea otro el propuesto, y
que sea otro el electo. Y entonces si usted pregunta ¿por quién votaste?,
obtiene esa respuesta, “eso no importa, cualquiera es lo mismo”.