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viernes, 9 de marzo de 2018

Elecciones en Cuba



Imagen de las elecciones de Delegados al Poder Popular
Elecciones de Delegados a la Asamblea Municipal en Manzanillo

-“Periodista, este domingo otra vez iremos a votar”.
-¿Por quién?, le preguntó imaginando la respuesta Por todos
-“Eso no es importante”. Sorprendidad por su respuesta, le digo -Y entonces ¿para qué?
-“¡Eso sí! Para mantener esta Revolución”.
Esas palabras son parte de una conversación con un señor que se dedica a barrer calles cerca de mi casa.
El objetivo de las elecciones en Cuba es mantener el poder revolucionario alcanzado el primero de enero de 1959. Y eso lo sabe el pueblo, razón por la que a veces pareciera que no nos involucramos en saber quién es el que está propuesto. Yo pienso, que a partir de la confianza generada desde los primeros años de la Revolución, en la dirección del país, los cubanos de dentro de la isla, aceptamos las propuestas y no damos “mucho cráneo” a saber quiénes son. Porque, por ejemplo, ¿quién puede llegar a ser presidente del gobierno municipal?: cualquiera que haya sido propuesto en las asambleas de nominación de candidatos que se hacen en cada barrio y con la participación de todos. ¿A quién se puede proponer? A cualquiera. Todos tenemos derecho de levantar la mano, hacer la propuesta y luego a mano alzada determinar si los presentes –el pueblo, la gente del barrio- están de acuerdo. Ah, pero ahí, en ese momento, nadie está pensando en que estamos proponiendo al futuro presidente, ni mucho menos, solo se piensa en que va a ser el Delegado, que ahora mismo no tiene nada que dar (como sucedía antes, que disponía de recursos para distribuir entre sus electores) y se deja que sea otro el que proponga, que sea otro el propuesto, y que sea otro el electo. Y entonces si usted pregunta ¿por quién votaste?, obtiene esa respuesta, “eso no importa, cualquiera es lo mismo”.

viernes, 23 de febrero de 2018

Las visitas



Este es un comentario sobre las visitas, no las visitas entre amigos o parientes, sino las visitas de los dirigentes a los centros, fábricas, empresas, escuelas, con el fin de controlar y verificar. Y quiero comenzar con las llamadas visitas sorpresas, que son anunciadas con antelación.
Cuando vamos a las páginas del diccionario, el término sorpresa refiere a la acción y al resultado de sorprender.  Como hemos leído, también puede decirse que una sorpresa es una emoción repentina que surge por un suceso que no era previsto. Las sorpresas pueden ser agradables, negativas o no tener valoración, de acuerdo al contexto. Y aquí me percato de por qué casi siempre –para no generalizar- se anuncian las visitas sorpresas. ¿Entienden? Por esto último, por lo de que las sorpresas pueden ser negativas. Imagínense que llega una verdadera visita sorpresa a una de las cafeterías estatales y se encuentra con un grupo de personas que precisan de estos servicios y son mal atendidos, como ocurre muchísimas veces, por poner un ejemplo.

lunes, 5 de febrero de 2018

Eso que se llama cáncer…



Yo actualmente

Cuando detecté que tenía un pequeñito bulto en uno de mis senos, nunca pensé en el cáncer. “Ese es un quistecito de cebo”. “Eso te lo quitan de un momentico”. Fueron frases repetidas por amigos y profesionales consultados. Pero la bolita no desapareció. Creció un poquito más, y entonces mi médica de familia decidió pasarme a la consulta de la especialista en mama.
Todo iba bien. “Es una operación pequeña, ese mismo día te vas para tu casa si todo sale bien”. Y así fue, una rápida operación acabó con la bolita y un resultado de la biopsia rápida nos llenó de esperanza de que todo terminara ahí. Pero no fue así. Pasado un mes llegó el resultado de la biopsia que rectificaba el resultado anterior. “Te vengo a visitar para que asistas a una consulta porque el resultado de la biopsia no está bien”, dijo la médica de la familia, sin atreverse a mencionar la palabra cáncer.

viernes, 19 de enero de 2018

La música, las letras y los cumpleaños infantiles



Recientemente estuve en un cumpleaños de una niña donde,  para satisfacción de un grupo no reducido de adultos que por supuesto andaban con sus hijos o nietos, una pequeña de apenas dos años tarareaba y bailaba, mientras que otras de siete y ocho cantaban todo el tema y bailaban con una soltura admirable.  Hasta ahí todo parece bien, y estoy segura que para muchos es normal y hasta van a encontrar mi opinión exagerada, y pusiera ser cierto si no fuera por la letra de la canción protagonista de la historia: 

A mí me gusta que me digan poesía
Al oído por la noche cuando hacemos groserías
Me gusta un caballero, que sea interesante
Que sea un buen amigo, pero más un buen amante
¿Qué importan unos años de más?
A mí me gustan mayores
De esos que llaman señores
De los que te abren la puerta y te mandan flores
A mí me gustan más grandes
Que no me quepa en la boca
Los besos que quiera darme y que me vuelva loca
Loca, whoah oh, oh, oh
Loca, whoah oh, oh, oh

martes, 16 de enero de 2018

Alazanes por el título

Foto tomada de La Demajagua // Rafael Martínez
Me encanta escuchar a las personas hablando de pelota. Cada quien da sus criterios porque si de pelota se trata, todos somos los que más sabemos. Así somos los cubanos! Lo mismo criticamos a Martí por los refuerzos que al otro día decimos que es el mejor, y que "ese sí sabe lo que hace". Pero lo mejor de todo es ese deseo que nos une a granmenses todos, de ver coronados, una vez más, a los Alazanes campeones. Una, porque nos satisface que así sea, nos alegra, nos enaltece el orgullo, lo disfrutamos, y otra para callarle la boca a unos cuantos que ni siquiera veían a los Caballos en la final.